¿Como se originó la tradición de pintar huevos?

Existen muchos mitos y leyendas sobre cómo se originó la tradición de pintar huevos de Pascua.

Según una leyenda, María Magdalena apareció ante el entonces emperador romano con las palabras “Jesús ha resucitado”. El emperador respondió: “¡Si Jesús hubiera resucitado, este huevo que llevas sería rojo!”. El huevo  instantáneamente se tiñó en rojo. Por lo tanto, a menudo se representa a María Magdalena en los íconos con un huevo rojo en la mano derecha.

Otra leyenda dice que cuando crucificaron a Jesucristo, sus oponentes le dispararon con huevos podridos. En el momento en que estos huevos tocaron su cuerpo, inmediatamente se convirtieron en huevos rojos sanos.

Una tercera leyenda dice que cuando Jesús fue crucificado, vino una gallina y puso un huevo debajo de la cruz. La sangre que fluía pintó de rojo al huevo. Por eso el primer huevo que se pinta es rojo y con él se hace la cruz en la frente se los niños. 

En Bulgaria en víspera del Jueves Santo se vende  pintura especial para los huevos. ¿Cómo pintarlos si no disponemos de esta pintura o porque simplemente queremos volver a las técnicas de antes, lejos de las sustancias químicas? 

Los huevos se deben lavar muy bien y estar a temperatura ambiente. Si se eligen huevos blancos, los colores salen más claros y con los huevos colorados, los colores más oscuros.

Empezamos con el color rojo, ya que con él se debe pintar el primer huevo.

Hay distintas técnicas:

Se pueden remojar los huevos previamente hervidos en jugo de remolacha.

Para un color más fuerte se pueden hervir los huevos en  jugo o en remolacha triturada con 1 cucharada de vinagre y media cucharadita de sal.

En los dos casos se dejan en remojo hasta obtener el color deseado

La receta más antigua es con raíz de broche (rubia tinctorum). Se consigue en las farmacias o dietéticas donde venden hierbas medicinales. En un litro de agua se hierven los huevos con dos cucharadas de la hierba. Se obtiene un rojo fuerte.

El color amarillo se obtiene  hirviendo los huevos en 400 ml de agua, 3 cucharadas de cúrcuma, 1 cucharadita de sal y dos cucharadas de vinagre. Se dejan enfriar en el agua de la cocción. Cuanto más tiempo permanezcan, más fuerte será el color.

En color entre amarillo y naranja se obtiene hirviendo los huevos en 3 tazas de agua con 3 puñados de cáscara de cebolla y 1 cuchara de vinagre.

Para el color naranja hay que hervir los huevos en 400 ml de agua, 3 cucharadas de cúrcuma, 1 cucharada de pimentón rojo, 1 cucharadita de sal y dos cucharadas de vinagre. Se dejan enfriar en el agua de la cocción.

Para obtener un azul cielo se corta un repollo colorado chico y de agregan 2 cucharas de vinagre y media cucharadita de sal. Los huevos se hierven en la mezcla y hay que dejarlos enfriar por lo menos 2 horas. También se puede usar coliflor de la misma manera.

Para el azul oscuro los huevos se hierven en medio litro de vino tinto con 3 cucharadas de vinagre y  una cucharadita de sal.

Para el color verde se usan las hojas de cualquiera de estas plantas: perejil, espinaca u ortiga, las tres juntas o por separado. Un atado de espinaca o de perejil  hierve en un litro de agua, junto con los huevos. Se dejan enfriar en el líquido.

Al final, después de pintar y secar los huevos, se pulen con algodón empapado en un poco de aceite para darles brillo.