Se festeja en la noche del 31 de diciembre y 1 de enero.

Vasiliov den, Survaki, Vasilitza

La iglesia ortodoxa dedica este día a dos grandes acontecimientos: La circuncisión de Jesús y el desenlace de uno de los grandes teólogos, Santo Basilio El Grande, arzobispo de Capadocia, que ha vivido en el siglo IV. Filósofo y escritor  que realiza la ley de Cristo del amor y el perdón. Santo Basilio había tenido poder profético que le ha permitido predecir el día de su desenlace, el 1 de enero.

La circuncisión de Jesús recuerda el octavo día después del nacimiento,  cuando al recién nacido le otorgan el nombre Jesús. Es el prototipo del bautismo, conocido posteriormente.

Esta fecha está relacionada con un importante acontecimiento de la Naturaleza: el día del solsticio del invierno que lo hace propicio para distintas adivinanzas y ritos. Se pueden clasificar en cuatro principales grupos: la mesa del Año nuevo, laduvane, survakane y grupos enmascarados. La noche en víspera del Año Nuevo es la segunda  noche de incensación.

Se prepara una cena muy abundante y como en Nochebuena, la persona mayor de la familia incensia con braza encendida  sobre una teja. Después reparte la hogaza, el pan ritual preparado sin levadura. La corta con la mano y entrega un pedazo a cada miembro de la familia por orden de la edad. En la víspera del Año Nuevo no puede faltar la banitza,  con suertes. Son pimpollos de cornejo, el árbol que florece primero. Son tantos como las personas que hay en la casa, incluyendo los que se encuentran de viaje. Cada uno está designado a la salud, la abundancia, la riqueza etc. El miembro mayor de la familia da tres vueltas con la fuente con banitza y cada uno recibe el pedazo que tiene en frente.

En la mesa obligatoriamente se pone la comida guardada desde la primera noche de incensación – trigo o mijo crudo, la vela y las nueces. También la comida preparada de alguna ave, gallo, gallina, pavo, miel, compota, ajo, frutos secos, trigo hervido, queso de cerdo. Cuanto más abundante es la mesa tanto más próspero será el año.

Las mozas solteras guardan el primer mordisco de la cena debajo de la almohada. Con el que sueñan esta noche, con este se casarán. Después de la cena, alrededor del fuego del hogar adivinan la suerte durante el año. Marcados  con un hilo hojas de hiedra se ponen en un recipiente afuera, designados a los integrantes de la casa. El día siguiente adivinan según la hoja está fresca o se marchito.

Una de las costumbres más tradicionales para primero de enero es survakane. Es el deseo de salud y bienestar. Los survakari son chicos hasta 12-13 años, que se juntan en grupos. Por la mañana temprano ellos emprenden el recorrido  por las casas vecinas y las de los parientes. Previamente survakat en su propia casa. Llevan surovachka, también llamada survaknitza, surva o vasilicharka y  bolsita donde guardan lo que le otorgan los dueños de las casas.

La surovachka esta hecha de la rama de un árbol frutal, pero lo más común es la rama de cornejo,  porque en las creencias populares está relacionado con la salud, la longitud de la vida y es el árbol que florece primero y tiene madera muy dura. Loa padres ayudan a los hijos a elegir la rama que tenga muchos pimpollos. La adornan con guirnaldas de pochoclo, semillas de calabaza, frutos secos, pequeñas rosquitas, hilos de lana de color…

Los jóvenes, con la survacnitza,  golpean suavemente  los hombros de los moradores de la casa.  Empiezan por la persona mayor, entonando versos típicos para la ocasión, deseando bienestar y riqueza para la casa y salud para la familia.

En la víspera del Año Nuevo se eleva otra costumbre llamada day-lada, laduvane, mojadura de los anillos. Representa una adivinanza colectiva para los futuros casamientos. En ella participan jóvenes que no están casadas. Se juntan alrededor de un aljibe, fuente, cruce o en una “casa feliz” – hogar de una familia se primer matrimonio y chicos sanos y vivos. En una caldera blanca con ‘agua callada’ , cuando se llena la caldera y se lleva no se habla; cada una de las mozas sumerge su anillo y un poco de cebada o mijo. La caldera se deja pernoctar afuera debajo de las estrellas. En la mañana todas se juntan alrededor y mientras cantan para un próximo casamiento una de las jóvenes extrae uno tras otro los anillos y presagia como sería el novio y si habrá prono casamiento. De la caldera cada joven se lleva un poco de cebada e igual como el primer bocado de la mesa, la pone debajo de su almohada para adivinar con quien se va casar.

Solo en Bulgaria de oeste existe una costumbre – enmascarados en grupos bailan. Participan solo hombres llamados survakari, dzhamalari, vasilichari. Uno del grupo está vestido como anciano y lleva elaborado de madera y pintado en rojo miembro masculino. Otros están vestidos como novio, novia, cura, con el vestimenta que caracteriza cada región. Otros del grupo están vestidos con ropa vieja, pellizas puestas al revés. En la cabeza llevan máscaras. En el grupo también puede haber oso y osero, gitanos, camello /dos personas debajo de una frazada con la mascara – cabeza de camello de madera/ y camillero.

El grupo visita todas las casas, pero entran solo los que acompañan a la “novia”, que “ordena” – desordena la casa, salpica con agua, revuelve el hogar. El “viejo” representa acto sexual con la “novia”. Afuera los otros bailan joro, el oso y el osero, el camello y el camillero representan pantomima.

Los dueños de la casa regalan abundante comida y plata. Con esto los survakari  arman una mesa donde participan solo ellos.

En Bulgaria del suroeste los participantes en estos grupos se llaman rusalii, chaushi y bailan un baile especial que representa una batalla. El encuentro entre dos de estos grupos se consideraba de malos augurios, por eso trataban de esquivarse.

Vasilovden se festeja dentro del periodo de así llamados “días sucios” que son 12 y terminan el día 6 de enero – Yordanovden. Se creía que en estos días vagan fuerzas malignas que pueden dañar a las personas.